La prostitución invade las calles madrileñas
La mayoría de trabajadoras son extranjeras que dependen de mafias
El
número de prostitutas en las calles de Madrid ha aumentado. Así lo denuncian
agrupaciones políticas, asociaciones y ONG.
Gallardón anunció, por primera vez en
2003, “No habrá prostitutas por las calles”. A día de hoy la prostitución ha
aumentado un 2% por año, las cifras rondan entre 14.000 y 20.000 trabajadoras
del sexo en la capital.
Teniendo descontentos a los barrios
afectados, que a diario ven como las prostitutas ensucian sus calles con
residuos, como: condones, papeles… Estas familias denuncian también que esta práctica es realizada al aire
libre y a plena luz del día, por lo que tanto niños como adultos son testigos.
Y teniendo descontentas a las
trabajadoras del sexo, por sus condiciones precarias, y porque al igual que los
vecinos afectados piden un lugar donde poder ejercer su profesión sin molestar
a los ciudadanos y sin que se las increpe por su oficio.
Las asociaciones tanto de vecinos
afectados como de trabajadoras del sexo reclaman la atención de los políticos
para regular o por lo menos solucionar de alguna manera la situación. Entre
ambas asociaciones reclaman un lugar donde ejercer el trabajo del sexo sin
molestar a los vecinos, a parte las trabajadoras reclaman que se convierta en
legal, ya que así las enfermedades de trasmisión sexual estarían más reguladas
y ellas se sentirían más protegidas sin los abusos de la policía tanto a ellas
como a sus clientes
En la actualidad la “profesión más
antigua” se encuentra en un vacío legal. Ya que como marca la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, la practica de la prostitución
no está penada, así como sí lo está el proxenetismo y el abuso de menores. Pero
al igual que no está penada no está regulada como profesión, por lo que los
clientes pueden ser multados y detenidos por la autoridad, quedando ellas
impunes.
Uno
de los barrios más afectados por esta practica es Colonia Marconi, en el cual
los vecinos tienen que ver como ejercen su profesión cada vez que salen y
entran del barrio, ya que está rodeado por un polígono industrial que se ha
convertido en un “prostíbulo”. El presidente de la asociación de vecinos,
Miguel Zares, declara “las prostitutas se encuentran a escasos cien metros de
las viviendas”. Miguel ve a diario como las prostitutas “se trabajan” a los
clientes, ya que para ir a su trabajo tiene la necesidad de pasar por el
polígono.
Lola Martínez, una de las madres
afectadas por esta situación, afirma “los niños las ven a diario y preguntan
¿Por qué van estas mujeres desnudas por la calle?” ella como madre intenta que
las meretrices estén lo más controladas posible, por lo que han establecido
rondas de vigilancias, “esto no evita la situación, pero por lo menos nos tranquiliza”
En cambio, los clientes de este polígono
se justifican “¿Qué puedo hacer si las chicas están aquí?”. El precio por estos
servicios rondan entre los 20 y 30 euros, los clientes lo consideran “barato”.
Miguel afirma que a partir de las 22:30
las prostitutas se alejan del barrio dirigiéndose al Polígono de los gatos, en
el cual continúan toda la noche.
Colonia Marconi no es el único afectado
por esta práctica ya que calles céntricas como Montera lo viven a diario o
incluso la Casa de Campo. Esta último se encuentra alejado del centro de la
capital, vive una situación insostenible desde hace años, en este se han tomado
medidas como no dejar acceder a los coches evitando, así el transito constante.
Las
condiciones precarias que son capaces de aguantar estas trabajadoras son dignas
de mención, en pleno invierno están hasta doce horas a la intemperie con una
vestimenta casi nula. En una jornada laboral pueden llegar a realizar entre
quince y veinte servicios, ganando como máximo seiscientos euros.
Muchas de las meretrices son obligadas
por mafias, ya que las traen de su país a cambio de estos servicios. Las
autoridades intentan controlar esta práctica pero en muchas ocasiones increpan
a las meretrices que están ahí por voluntad propia, provocando el descontento
de este colectivo.
“Necesitamos protección” así expresa
Cristina, trabajadora sexual, su desesperación. Explica que para ellas la
situación es complicada “la policía nos increpa y multan a nuestros clientes”.
Sostiene que las mafias han de ser erradicadas pero que la mejor manera es
“legalizar esta profesión”.
Uno de los colectivos que defiende a las
trabajadoras del sexo es Hetaira, siendo la única manera por la cual estas
mujeres son escuchadas. Hetaira busca “formalicemos la situación y saquémoslo
de las calles”. “Nuestras mujeres necesitan protección de la propia policía”
los abusos de autoridad vividos por las meretrices son tales que viven con
temor, el afán de las autoridades por erradicar la prostitución a tenido como
consecuencia el maltrato de las prostitutas y la multa a los clientes.
El consumo de la prostitución ha ido
aumento al igual que sus trabajadoras siendo este un negocio prospero, pero por
el cual el Estado no se lleva beneficios porque su práctica no está regulada,
con esta regulación los lugares convertidos en prostíbulos dejarían de serlo y
volverían a ser zonas residenciales, y la protección de estas trabajadoras
sería la adecuado no el abuso al que están sometidas. Esta situación se regulara
en el momento que todas las partes muestren sus peticiones y el Estado las
tenga en cuenta.
View Prostitución en Madrid in a full screen map
No hay comentarios:
Publicar un comentario